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LA MUJER ONLINE - SALUD MENTAL Y ESPIRITUAL


Gracias a la colaboración de nuestra querida amiga y colaboradora la Dra. Roma Bettoni. podemos ofrecerles esta sección, aqui podreis conocer u poco la salud mental y espiritual para poder lograr un grado de aceptación y bienestar saludable. Si tienes algún artículos que enviarnos no dudes en hacerlo.

LA MUJER ONLINE - SALUD MENTAL Y ESPIRITUAL


SI TE INTERESA CONOCER MAS A LAS PERSONAS"
Dra. Roma Bettoni

A la hora de hablar con otra persona, más bien de comunicarse porque puede uno hablar horas sin establecer comunicación alguna, es fundamental, guardarse cualquier comentario hasta que el otro halla terminado de exponer sus puntos de vista. Es imprescindible no estar pensando la respuesta mientras el otro habla, porque de lo contrario se responde parcialmente, puesto que no pudimos escuchar atentamente todo lo expuesto. Generalmente las conversaciones modernas son dos monólogos conectados, no un diálogo. Cada uno compite por hablar más rápido, por decir más fuerte, más inteligente, por ser más brillante y lo que falta es escuchar qué está diciendo el otro. Es posible que recuerdes aquel dicho de cuando íbamos a la escuela: "cuando un burro habla, el otro para la oreja", se solía decir.
Realmente sólo después de escuchar atentamente, reflexionar sobre lo dicho, se puede responder con empatía.

Una alumna mía está buscando empleo. En realidad ella está muy preparada pero me contaba (posiblemente te resulte familiar el relato) que en esas empresas de empleo, para colocar a alguien le hacen muchos tests y preguntas que van desde lo curricular hasta las situaciones más personales cómo querer saber cómo es su familia, sobre qué valores fue formada, sus preferencias, cuáles son sus gustos, su ética, etc. Son cuestionarios y entrevistas muy complejos, que hacen años eran impensables, pero que apuntan a conocer más del candidato al empleo, más desde la empatía y desde la inteligencia emocional.
Lo aquí expuesto podría denominarse "valoración". Es darle un valor determinado a la persona y sus experiencias. Cuando salimos de nuestro interior y nos introducimos en la experiencia del otro, viendo el mundo como si fuéramos el otro, estamos practicando la empatía.
No te estoy relatando una historia de ciencia ficción. Te estoy dando pautas para conocer más a tus semejantes y más a ti mismo. Porque aplicar la valoración también sirve para conocerse uno y sus emociones.
Pero nuestra mente no está preparada para escuchar con empatía. Está adiestrada para ir controlando la conversación, para no dejar terminar la exposición del otro, para interrumpir la charla, para prejuzgar. Vamos llenando los blancos de la charla con nuestras propias experiencias y dejamos de escuchar atentamente. Se escucha a medias, dejas hablar a la otra persona, mueves la cabeza como si hubieras atendido, pero en realidad crees que ya sabes todo lo necesario para contestar y empieza a fastidiarte que el otro no concluya su exposición.
¿Cómo pretendes comunicarte de esta forma?
Una buena comunicación requiere dos interlocutores dispuestos a escuchar con empatía y sin prejuicios
Todos tenemos maneras de encasillar y rotular a las personas por categorías. Son judíos, orientales, cristianos, negros, gordos, bajos, altos cultos, inteligentes, desinformados, etc, la lista podría ser larguísima. Pero la empatía exige que dejemos de lado las categorías y escuchemos desprendidos de esos juicios que tenemos por anticipado y que nos hacen ver la vida del otro según la nuestra, basándonos en generalizaciones.
Debemos diferenciar la empatía de la compasión. Esta ubica a la gente en el pasado y en experiencias comunes. Puede sentirse a distancia. Puedes sentir compasión por las víctimas de una tragedia, pero sientes empatía y comprensión por el presente, por los que tienes al lado, por los que puedes ayudar. Empatía no es llorar juntos sin hacer nada; es comprender desde el alma al otro y ponerse en acción. La empatía sin acción se desvanece.
La buena noticia es que la empatía se puede aprender y desarrollar. Requiere, como todas las cosas interesantes de la vida, buena disposición, información y una mínima dosis de disciplina.