Bienvenidas a La Mujer Online - la Web de todas las Mujeres Hispanas

Menú

INTRODUCCION

Home
Página de Inicio
Recomiéndanos

ACTUALIDAD 

Poesias del Día
Añadir Poesias
La Receta del Día
Añadir Recetas
Horóscopo
Numerologia
Tarot

A TODAS HORAS

Las Dietas
Tu Apellido
Tus Sueños
Medicina
Postales Escritas
Literatura
Horóscopo Chino
Cuentos

Consejos y Trucos

Belleza
Hogar
Niños
Salud
Cocina
Limpieza

SUGERENCIAS

Enviar Articulos
Comentarios
Errores

GUESTBOOK

Ver Guestbook

Firmar Guestbook

LINKS

DeToDoUnPoCo

Coleccionando

La Isla Virtual
WebServicio.com
Somos Amigos
Boton Servicio - Tu Intercambio de Botones
Boton Servicio - Tu Intercambio de Botones
 Lista de Novedades
Email:
   
 
Tu Página de Inicio | Explorer Pulsa Aqui

Agregar a Mis Favoritos | Netscape: CTRL +D

LA MUJER ONLINE - SALUD MENTAL Y ESPIRITUAL


Gracias a la colaboración de nuestra querida amiga y colaboradora la Dra. Roma Bettoni. podemos ofrecerles esta sección, aqui podreis conocer u poco la salud mental y espiritual para poder lograr un grado de aceptación y bienestar saludable. Si tienes algún artículos que enviarnos no dudes en hacerlo.

LA MUJER ONLINE - SALUD MENTAL Y ESPIRITUAL


SABER ESCUCHAR
Dra. Roma Bettoni

¿Cuántas veces al día, a la semana, al mes, te encuentras hablando con alguien cuando de pronto te das cuenta de que hace rato no estás escuchando lo que dice?.Quizás la clave esté en la diferencia entre "escuchar" y "oír". Para que la veas te cuento lo que expresa el diccionario de la lengua castellana: escuchar: prestar atención a lo que se oye; oír: percibir los sonidos. Como te darás cuenta estos dos verbos que, ligeramente, damos por sinónimos, no lo son.
La sabiduría popular dice que tenemos dos oídos para escuchar y una boca para hablar porque deberíamos escuchar el doble de lo que hablamos. Pero la realidad es otra. En algunas culturas y en occidente en casi todas (por no decir todas y correr el riesgo de ofender a alguien) la costumbre de escuchar y hacerlo con atención e interés, se ha ido perdiendo.

Cada uno está cada vez más inmerso en las múltiples tareas que debe desarrollar para ganar más dinero, para poder tener más. Siempre la palabra del día parece ser más, más, más. Pero no más calidez, no más empatía, no más solidaridad sino más cosas, más dinero, más lujos, etc.
Lejos de mí está darte una visión tan negativa de la vida y de los humanos. Por suerte hay muchos, tú puedes ser uno de ellos, que escuchan con amor, escuchan con empatía.
En los últimos años, con el desarrollo de la inteligencia emocional, aparece más difundido el tema de la empatía. Que no es simpatía y por supuesto tampoco antipatía, que son términos más comunes.
Podríamos definir la empatía como la capacidad para comprender al otro y sus experiencias. Lo importante de la empatía es que la comprensión debe hacerse desde la posición del otro no desde la propia; la empatía opera antes del juicio, precede a cualquier valoración sobre la situación. Es necesario aclarar este punto porque comprender desde nuestra posición es muy difícil, casi imposible. Muchas personas amigas de aconsejar ligeramente, hablan dando opiniones pero desde su torre de marfil, sin darse cuenta que para aconsejar realmente debe uno ponerse en "las zapatillas del otro". Desde la posición de uno, es imposible juzgar porque se tienen, posiblemente, diferentes culturas, edades, sexo, emociones, experiencias, sensibilidad, educación.
La emoción positiva, la emoción que le sirve al que la siente y al destinatario es la que comprende desde la posición del otro.
Para tener empatía, debe empezarse por escuchar. Qué sencillo suena y qué difícil es. Escuchar es simplemente dejar hablar al otro y concentrarse en lo que está diciendo con sus palabras, gestos, tono de voz, movimientos del cuerpo. Escuchar requiere una gran atención focalizada, evitando cualquier distracción.
Escuchar con empatía requiere renunciar a una visión del mundo centrada en uno mismo para ampliar dicha visión a la que tiene el otro y participar completamente de sus experiencias.
Cuando uno escucha ejerciendo la empatía se hace un esfuerzo por dejar de lado los prejuicios, para conectarse desde el alma con las emociones de la otra persona. Escuchar con empatía es descubrir lo que el otro está sintiendo más allá del miedo, la ira, los gritos o la efusividad.
Cuando aprendemos a escuchar de esta forma descubrimos cómo se fortalece nuestra manera de acercarnos a los demás.
Es fundamental, guardarse cualquier comentario hasta que el otro halla terminado de exponer sus puntos de vista. Es imprescindible no estar pensando la respuesta mientras el otro habla, porque de lo contrario se responde parcialmente, puesto que no pudimos escuchar atentamente todo lo expuesto. Generalmente las conversaciones modernas son dos monólogos conectados, no un diálogo. Cada uno compite por hablar más rápido, por decir más fuerte, más inteligente, por ser más brillante y lo que falta es escuchar qué está diciendo el otro. Es posible que recuerdes aquel dicho de cuando íbamos a la escuela: "cuando un burro habla, el otro para la oreja", se solía decir.
Realmente sólo después de escuchar atentamente, reflexionar sobre lo dicho, se puede responder con empatía.
Una alumna mía está buscando empleo. En realidad ella está muy preparada pero me contaba (posiblemente te resulte familiar el relato) que en esas empresas de empleo, para colocar a alguien le hacen muchos tests y preguntas que van desde lo curricular hasta las situaciones más personales cómo querer saber cómo es su familia, sobre qué valores fue formada, sus preferencias, cuáles son sus gustos, su ética, etc. Son cuestionarios y entrevistas muy complejos, que hacen años eran impensables, pero que apuntan a conocer más del candidato al empleo, más desde la empatía y desde la inteligencia emocional.
Lo aquí expuesto podría denominarse "valoración". Es darle un valor determinado a la persona y sus experiencias. Cuando salimos de nuestro interior y nos introducimos en la experiencia del otro, viendo el mundo como si fuéramos el otro, estamos practicando la empatía.
No te estoy relatando una historia de ciencia ficción. Te estoy dando pautas para conocer más a tus semejantes y más a ti mismo. Porque aplicar la valoración también sirve para conocerse uno y sus emociones.
Pero nuestra mente no está preparada para escuchar con empatía. Está adiestrada para ir controlando la conversación, para no dejar terminar la exposición del otro, para interrumpir la charla, para prejuzgar. Vamos llenando los blancos de la charla con nuestras propias experiencias y dejamos de escuchar atentamente. Se escucha a medias, dejas hablar a la otra persona, mueves la cabeza como si hubieras atendido, pero en realidad crees que ya sabes todo lo necesario para contestar y empieza a fastidiarte que el otro no concluya su exposición.
¿Cómo pretendes comunicarte de esta forma?
Una buena comunicación requiere dos interlocutores dispuestos a escuchar con empatía y sin prejuicios
Todos tenemos maneras de encasillar y rotular a las personas por categorías. Son judíos, orientales, cristianos, negros, gordos, bajos, altos cultos, inteligentes, desinformados, etc, la lista podría ser larguísima. Pero la empatía exige que dejemos de lado las categorías y escuchemos desprendidos de esos juicios que tenemos por anticipado y que nos hacen ver la vida del otro según la nuestra, basándonos en generalizaciones.
Debemos diferencias la empatía de la compasión. Esta ubica a la gente en el pasado y en experiencias comunes. Puede sentirse a distancia. Puedes sentir compasión por las víctimas de una tragedia, pero sientes empatía y comprensión por el presente, por los que tienes al lado, por los que puedes ayudar. Empatía no es llorar juntos sin hacer nada; es comprender desde el alma al otro y ponerse en acción. La empatía sin acción se desvanece.
La buena noticia es que la empatía se puede aprender y desarrollar. Requiere, como todas las cosas interesantes de la vida, buena disposición, información y una mínima dosis de disciplina.
Se necesita centrarse en el otro para lo cual se deja de lado el egocentrismo y nuestros problemas pasan a un segundo lugar, puesto que la comprensión del otro nos abarca. Nos metemos en situaciones mucho más complejas pero también más interesantes. En las vidas donde reina la empatía no cabe el aburrimiento ni la abulia; sólo la pasión.