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LA MUJER ONLINE - SALUD MENTAL Y ESPIRITUAL


Gracias a la colaboración de nuestra querida amiga y colaboradora la Dra. Roma Bettoni. podemos ofrecerles esta sección, aqui podreis conocer u poco la salud mental y espiritual para poder lograr un grado de aceptación y bienestar saludable. Si tienes algún artículos que enviarnos no dudes en hacerlo.

LA MUJER ONLINE - SALUD MENTAL Y ESPIRITUAL


MUSICA DE MOZART: EFECTOS SORPRENDENTES
Dra. Roma Bettoni

Mucho se ha hablado sobre el efecto de música sobre los seres vivos; plantas, animales y humanos ven influida su vida a través de la música. Se ha organizado una disciplina que bajo el nombre de musicoterapia estudia el efecto de la música en el hombre y aplica los diferentes estilos musicales para devolver al cuerpo y el alma la armonía perdida.

Es más reciente el descubrimiento que la música barroca y la de Mozart, que no es barroco, logran igualmente un equilibrio energético muy favorecedor. Se ha estudiado que el hombre puede potenciar el hemisferio derecho del cerebro, precisamente el hemisferio creador, bajo la influencia de este genio de la música y el arte. Se logra un alivio sanador a todo nivel cuando nuestros oídos escuchan la música de este compositor que ha trascendido los tiempos.

Un reconocido médico francés llamado Alfred Tomatis, a quien sus pacientes llaman el Dr. Mozart, se ha pasado los últimos treinta años estudiando los poderes curativos y creativos del sonido y la música y en particular del denominado "Efecto Mozart". En sus centros de atención este médico ha testeado a más de 100.000 pacientes con trastornos auditivos, de aprendizaje e impedimentos vocales. Uno de sus pacientes es un actor de reconocimiento internacional. Muchos conocen a este actor que habla con voz dulce y pausada, pero no todos saben que a mediados de los sesenta era un joven que se cohibía al hablar y que luchaba por ser actor. Provenía de un hogar con muchas dificultades familiares, no había terminado sus estudios, estaba lleno de problemas personales y prácticamente no podía expresarse. Realmente tartamudeaba. Cuanto más se empeñaba en vencer su tartamudez, más empeoraba.
Un profesor de arte dramático le sugirió que fuera a ver al Dr. Tomatis en París. Éste diagnosticó que las dificultades de expresión del aspirante a actor se debían a profundos conflictos emocionales y le dijo que le podía ayudar con un sencillo tratamiento. El mismo consistía en acudir diariamente al consultorio y escuchar durante dos horas música de Mozart. Cumplió al pie de la letra las recomendaciones y luego de una pocas sesiones se notó su mejoría general: dormía mejor, tenía más apetito y hablaba con más claridad. A los pocos días volvió al teatro. El actor afirma que la música de Mozart le permitió tener continuidad en el pensamiento y expresarse con más claridad, así como sintetizar y comprender lo que pensaba.
Una y otra vez Tomatis descubrió que más allá de las preferencias musicales del paciente o de su conocimiento sobre el músico, invariablemente la música de Mozart calmaba al oyente, mejoraba su percepción espacial y le permitía expresarse con más claridad.
Existen suficientes datos científicos como para afirmar que muchos tipos de música pueden ser mejores que las drogas contenidas en los medicamentos.
En el Hospital Saint Agnes de Baltimore, Estados Unidos, los pacientes de terapia intensiva escuchan música clásica y diez minutos de ella operan mejor que diez miligramos de un psicofámaco. En 1996 luego de estudiar a muchas mujeres embarazadas se llegó a la conclusión de que la estimulación mediante la música libera endorfinas y disminuye la necesidad de medicamentos. En la Universidad de Michigan, en 1993 descubrieron que quince minutos de música aumentan en un 10% el nivel de inteleukina-1 que son las proteínas que protegen las células de cáncer y sida. En la Academia de Ciencias de Bulgaria y en Institutos Médicos en Sofía, el Psicólogo Carl Lozanov logró una mejoría en la capacidad de aprendizaje de los estudiantes haciéndoles escuchar música de cuerda. Los alumnos aprendieron complejos temas es pocas horas, lo que de otro modo hubiera llevado un semestre. Científicos de la Universidad de Washington encontraron que la precisión de noventa correctores de pruebas aumentó en un 213 % cuando escucharon música clásica ligera.
En la actualidad los científicos concuerdan en que hay muchos diferentes tipos de música que puede ser terapéutica. Algunas personas reaccionan bien al escuchar jazz o melódicos. Otras mejoran al escuchar cantos gregorianos, Vivaldi o Hynd. Pero todos coinciden en afirman que sobre todo la música de WOLFGANG AMADEUS MOZART, sobresale enigmáticamente entre todas las demás formas musicales por su poder de curar el alma, el cuerpo y la mente del hombre.
En realidad nada de esto es nuevo. Los orígenes de la música indígena y chamánica se remontan a los albores de la civilización, cuando el sonido del tambor, de los cascabeles, de las matracas y otros instrumentos primitivos era un elemento de unión en la comunidad, inauguraba siembras y cosechas y acompañaba a los hombres al ir a la guerra. Se creía que el sonido y la música lograban la unión de los poderes del cielo y la tierra.
Desde el original instrumento musical de la humanidad con el que por primera vez tocaron y cantaron los seres humanos (una flauta de hueso de una antigüedad que oscila entre los 43.000 y los 82.000 años) sabemos que la música convoca fuerzas poderosas. Existen pruebas que incluso indican que la canción y la danza son anteriores al lenguaje, lo que significa que la música es la lengua original de la humanidad.
El poder de la música de Mozart llegó a la atención del público hace unos cuatro o cinco años, cuando en el centro de investigación científica de la Universidad de California un equipo de científicos estudió el efecto en estudiantes y en niños. Se llevó a cabo un experimento con treinta y seis alumnos, los cuales después de escuchar durante diez minutos la Sonata para dos pianos en Re Menor de Mozart obtuvieron de ocho a nueve puntos más en el test espacial de inteligencia. Al proponer una explicación para este efecto, los científicos sugirieron que escuchar a Mozart ayuda a organizar los patrones de "encendido" de las neuronas en la corteza cerebral, fortaleciendo especialmente los procesos creativos del lado derecho del cerebro que se asocian con el razonamiento espaciotemporal. Llegaron a la conclusión que escuchar esta música actúa como ejercicio para facilitar las operaciones asociadas con las funciones superiores del cerebro. En otras palabras, escuchar música de Mozart puede mejorar nuestra capacidad de concentración y nuestra capacidad de despertar la intuición.
Mozart es al mismo tiempo profundamente misterioso y accesible. Su sutileza, encanto y simplicidad nos permiten encontrar una sabiduría más profunda en nosotros mismos.
Para muchos oyentes esta música parece trasmitir equilibrio energético, lo cual indica un efecto sanador muy importante.
WOLFGANG AMADEUS MOZART, el niño prodigio que a los doce años ya había escrito óperas, sinfonías, conciertos y sonatas para piano, música para clarinete, órgano y otros instrumentos, que murió muy joven (a los 35 años), nos ha legado los sonidos más deliciosos y sanadores que jamás se hayan escuchado.